La preparación de las celdas
Se necesitan cuatro años para preparar una celda de vertido: tras las excavaciones arqueológicas reglamentarias, se cava la celda hasta la primera capa de terreno impermeable. Posteriormente, se extiende una capa de arcilla de 2 metros, coronada con 4 metros de una mezcla bentonita/arena fina.
Para garantizar su total estanqueidad, en el fondo de la celda se extiende un revestimiento de polietileno de alta densidad de 2 milímetros de espesor. Se instala entonces la red de drenaje, recubierta con 50 cm de material de drenaje, para la recuperación de los lixiviados. La celda de vertido ya puede explotarse.