Las celdas de vertido
La zona de vertido está dividida en celdas de 10 hectáreas de extensión y unos quince metros de profundidad. Tras ser preparados, los residuos se extienden y compactan en ellas con la ayuda de maquinaria pesada, formando capas sucesivas. Al mismo tiempo que se realiza el relleno de las celdas, se instalan una serie de sondas de evacuación para capturar el biogás entre las capas de residuos. Una celda tarda en llenarse unos 18 meses. A continuación, es recubierta con 2 metros de tierra y una capa de 50 centímetros de tierra vegetal, para su posterior reforestación.